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Por Ignacio A. Herrera Muñoz - crónica

RÍO HONDO... SENDA CON HISTORIA

El río Hondo o Noh-Ucum como lo llamaban los mayas en su lengua dado a sus características es una senda líquida que por muchos años fue para esta región sur de lo que fue primero el territorio de Quintana Roo y desde hace treinta años convertido en estado libre al igual que una de esas largas y transitadas carreteras que ahora a traviesan nuestra entidad.

En sus verdes aguas bordeadas de una exuberante vegetación conformada por tupidos manglares los años dejaron un cúmulo de historia.

Fue paso de filibusteros que asediaban a la floreciente otrora época como lo fue la Villa de Salamanca Bacalar que fundara en 1545 Melchor Pacheco.

Durante la Guerra de Castas era vigilado de punta a punta por los mayas en sus espesas selvas que se extendían de sus veras hacia adentro eran sitios de acecho para vigías durante la cruenta lucha social de los indómitos mayas.

Fue objeto de discordia cuando el almirante Blanco venía rumbo a estos contornos al considerar las autoridades inglesas ser únicos propietarios de este camino fluvial. Ya antes cuando el tratado de límites se había determinado fue la línea internacional para separar las tierras mexicanas con las de la colonia inglesa en esa época.

Fue precisamente un lugar estratégico para el trueque de armas entre los contrabandistas ingleses y los mayas insurrectos a cambio de las riquezas forestales abundantes en ese tiempo como lo eran las maderas preciosas y la resina del chicozapote.

A partir de 1898 cuando se funda Payo Obispo van surgiendo campamentos chicleros y benques madereros que más tarde dan origen a los poblados que existen en sus orillas.

El río Hondo fue por mucho tiempo una vía importante para el traslado de los productos forestales maderas preciosas y chicle; en un tiempo en su superficie era maravilloso ver el gran número de trozas de caoba y cedro que semejaban una inmensa litera en toda su orilla cuya extensión llegó a abarcar principalmente después del paso del “Janet” una longitud que abarcaba desde la bahía hasta subteniente López.

Recordar las balsas que arrastradas por pequeñas embarcaciones hasta alojarlas en la bocana que después eran transportadas por remolcadores para su exportación en un principio.

Esa accidentada línea fluvial además de la importancia por ser división internacional representa para los habitantes de esta ciudad como para los pobladores de su vera lugar de gran contenido histórico además de ser un legendario testigo de la transición de estos contornos.

En cada uno de sus pueblos desde su nacimiento en los límites con los países de Belice y Guatemala en cada pueblo existe un gran caudal de historia entrelazada con mitos y leyendas de un gran valor cultural.

En Menguel llamada después Álvaro Obregón existió un auge en los años treinta ante la concesión de explotación forestal que le concedió el gobierno mexicano a esa compañía inglesa; en Sacxán en los años cincuenta hasta fines de los sesenta hubo gran actividad en ese muelle ante la exportación de maderas aserradas que provenían de Zo–Laguna en donde día y noche su muelle tuvo actividad ante la ininterrumpida llegada de los camiones tableros cargados de maderas aserradas.

Todos los poblados como Botes, Cocoyol, Ramonal, fueron importantes campamentos chicleros y madereros; un poblado que tuvo gran auge y se distinguía por ser lugar de importante producción agrícola fue Sabidos al que se le denominó “El granero del río Hondo”; en fin hablar del río Hondo es traer a nuestra mente, belleza, leyenda e historia.

Es de beneplácito la iniciativa que el H. Ayuntamiento capitalino ha puesto en práctica con la colaboración del API (Administración Portuaria Integral) para activar esa que fuera una de las vías en un tiempo de relevante importancia para esta región cuando la mayor parte del movimiento de trabajadores y habitantes de los poblados se realizaban por ese sendero fluvial, que también su superficie sirvió para que mucha gente se dedicara al comercio lícito o al contrabando; quienes llevando telas, zapatos, perfumes, baratijas y licor hacían trueque de ello y al volver traían un cargamento de cerdos, gallinas, pavos, maíz siendo esperados en el muelle por otros comerciantes para venderlos entre los pobladores.

Los cayucos servían también para trasladar a las personas de un poblado a otro cuando la comunicación o el barco al que llamaban “Correo” se interrumpía y los poblados quedaban incomunicados. Era muy común principalmente en las celebraciones de fiestas tradicionales ver los cayucos cargados de pasajeros trasportándolos al poblado que realizaba alguna celebración estos podían ser de los que se encuentran de lado mexicano o el inglés situados dentro del territorio de lo que antes era colonia inglesa hoy (Belice) ya que el único que se encuentra en la vera extranjera es el poblado de Douglas de donde provinieron muchas familias que habitan nuestra ciudad.

Hace muchos años que el río está silencioso, nadie admira su exuberante vegetación, sus coloridas orquídeas que adornan las copas de sus árboles, las inquietas iguanas de atractivo colorido, los curiosos manatís que después de un ruido salen a merodear aprovechando respirar; las mironas pero nerviosas nutrias; los micos de noche derramando en los árboles secos; la variedad de aves marinas y canoras, alguna despistada tortuga de la que abundan en sus esteros, escuchar el pujar o mirar algún lagarto. Entre Juan Sarabia y Sacxán al pasar admirar el mítico y silencioso islote del Diablo; ese “Tur zasil” sabatino viene a dar una esperanza de convertir ahora ese calmado pero profundo río en un atractivo de paseantes.

La travesía se ha programado hasta Santa Lucía como se llamó el campamento que se formó en lo que es hoy la comunidad de Juan Sarabia nominativo que le impone el gobierno del general Rafael E. Melgar en 1936 en honor a un periodista, abogado y general revolucionario que luchó contra la dictadura porfirista.


En el río hay muchos gratos como también dolorosos hechos; además por muchas décadas fue la arteria de comunicación principal para llegar primero a lo que fueron campamentos y luego poblados; recuerdos cuando los barcos como el “José Manuel”, “El Coloso”, “Xcopen”, “El Goyito”, salían del muelle fiscal cargado de pasajeros y maestros pioneros de la educación que en cada pueblo iban bajando en el transcurso del recorrido; muchos como yo dejamos solo un granito de arena pero obtuvimos de esos ribereños un cúmulo de experiencias de la filosofía de su vida valorando su valor, paciencia como su humildad y reconocimiento; gente ribereña que supo soportar el abandono o indiferencia pero que no perdió la esperanza de superación.

Quizá esta actividad los motive para quien escribe esta crónica es de beneplácito y felicito al Ayuntamiento de Othón P. Blanco porque fui parte de esos poblados supe de sus carencias, aspiraciones e indiferencias que soportaron como de las explotaciones de que fueran objeto.
En 1992 en una crónica que publique en el Diario de Quintana Roo textualmente propuse:

“El río Hondo podría ser un atractivo turístico, permanece ocioso sin que nadie proponga alguna iniciativa para activarlo y sirva de imán para atraer turistas” apunté también: “El río Hondo legendario e histórico podría convertirse en un paseo de placer que ofrezcan los paquetes turísticos”. Así consta en la página 69 del libro “Crónicas Citadinas” de mi autoría editado y publicado en 1998.

Al acercarse el I Centenario de la ciudad propuse con mi carácter de Cronista al Comité Pro-Festejos del Centenario que podrían incluirse entre la programación de esa fecha histórica viajes recreativos en un paseo del muelle Fiscal actualmente Terminal Marítima por el Río Hondo hasta el Islote del Diablo.

Quizá como chetumaleño me ganó la emoción y ambicioné mucho.

Hoy siento satisfacción que se haya retomado esta idea por el bien de este polo sur que amerita incentivos para atraer turismo actividad que sería tabla de salvación económica para este municipio. Pero la actividad del río Hondo también incluye una satisfacción y esperanza para esos pacientes ribereños que también tienen derecho al progreso y desarrollo. Son poblados con historia y eslabones fundamentales de nuestras raíces.


IAHM.-Chetumal, Q. Roo
Diciembre de 2004.




 

 

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