Por
Ignacio A. Herrera Muñoz - crónica
DON OTHÓN EN PAZ...
BENEPLÁCITO CHETUMALEÑO...
PERO...
La historia es punto
de partida para conocer y nos conozcamos mejor, sirve de
registro de hechos remotos y recientes y van constituyendo
ininterrumpidamente la fisonomía propia de una comunidad,
región o país.
Cuando son valorados representan antecedentes útiles
para proyectar su grandeza al usarlo cual valioso instrumento
para su administración y conducción con sabiduría.
Ante estas causas es necesario cuidar al dar a conocer
todo aquello que son páginas que han conformado la
existencia histórica muy particularmente de esta
ciudad; todo lo que a través de su transición
como hechos, aspiraciones, logros orgullo, alegrías
y a veces sin omitir momentos de tristeza vividos en el
terruño, son su historia local.
El punto de partida de la existencia de lo que es esta
capital se registra el 22 de enero de 1898
cuando el ancla del pontón tocó el fondo de
la parte poniente de la bahía cerca de la bocana
del Río Hondo y su nacimiento se oficializa el 5
de mayo de ese mismo año. El protagonista principal
de esta gestación fue el entonces teniente posteriormente
Almirante don Othón Pompeyo Blanco Núñez
de Cáceres, hombre fogueado por la bravura
de los mares y miembro distinguido de la H. Armada Nacional.
A don Othón P. Blanco le debemos el nacimiento de
Payo Obispo a la orilla de esta esplendorosa bahía
en medio de los tupidos manglares y rodeada de la exuberante
selva pletórica de riqueza forestal en esa época.
Para quienes nacimos como los que desde hace muchos años
fincaron su residencia en esta capital don Othón
es un personaje de respeto; los chetumañelos de antaño
forjamos nuestras costumbres inculcada por nuestros padres
dentro de una contextura de moral física e idiosincrasia
tratando de transmitir estas de generación a generación
inyectando el ánimo para sentir, pensar y actuar
con respeto hacia todo lo que represente esencia de lo que
conforman en parte nuestras raíces.
Valga esta reflexión para manifestar el beneplácito
y satisfacción de que la oficialía Mayor del
Gobierno del Estado actualmente bajo la administración
del Lic. Miguel Ángel Ortíz Cardín,
determinó que a partir del sábado seis del
presente los festivales folklóricos sabatinos y dominicales
que indebidamente se realizaban en la Plaza del Centenario
donde está no solo la efigie del fundador de esta
ciudad; ya que desde el 5 de mayo de 1998 en
el nicho anexo decidieron sus familiares sean traídos
sus restos mortales convertidos en cenizas y depositarlos
para su descanso eterno. Histórica plaza con efigie
con mirada hacia la bahía donde hace más de
cien años llegará don Othón para cumplir
una misión militar y posiblemente inspirado por la
belleza de estos contornos se propuso fincar Payo
Obispo convertida en 1936 en Chetumal; actualmente
ya ciudad centenaria y capital del estado de Quintana Roo.
Los chetumaleños vivieron muchos meses con descontento
considerando que la celebración de esos festivales
populares eran irreverentes en ese sitio, una falta de respeto
a la personalidad de don Othón.
Afortunadamente el Licenciado Miguel Ángel Ortíz
Cardín, chetumaleño de pura cepa aquilató
que esos actos iban en contra de las buenas costumbres y
respeto como nuestros progenitores nos encausaron; representaba
falta de didáctica cívica para niños
y jóvenes; pero más que eso era una ofensa
a la ciudadanía bayobispense y chetumaleña
quienes tienen en la figura del fundador de esta ciudad
a un personaje al que se le debe respetar e inculcar a las
generaciones del presente respetar a quienes que nos dotaron
con su empeño y esfuerzo este pedazo de tierra mexicana
para darle un patrimonio a nuestros hijos.

Los festivales sabatinos y dominicales retornan a la Explanada
de la Bandera con esto se rescata esa tradición y
costumbre que a causa de una disposición administrativa
bastardista estaba en peligro de perderse.
La Plaza del Centenario testimonio de la celebración
del primer centenario valga la redundancia de la fundación
de esta ciudad, seguramente será utilizada debidamente
para lo que se construyó es decir en las celebraciones
cívicas como 22 de enero, 5 de mayo, 8 de octubre,
24 de noviembre a la que deben incluirse el nacimiento y
la muerte de ese visionario marino. Sus cenizas dejarán
de saltar cada sábado y domingo; reposaran en paz
con el debido respeto y agradecimiento que los chetumaleños
de ayer y de hoy le ofrendamos por heredarnos esta ciudad
donde habitantes hermanados de las diferentes partes del
país convivimos en armonía como desde un principio
en las buenas y en las malas.
Decisiones de esta naturaleza enaltecen a quien así
lo dispone porque anima a proseguir conservando a Chetumal
su característica provinciana, avante y respetuosa
de sus testimonios y patrimonios; como también en
la que se manifiesta el desarrollo cultural que le corresponde
por ser capital de la entidad.
Ahora si los chetumaleños pueblo y gobierno cumplirán
la promesa hecha al recibir las cenizas como textualmente
se manifestó al recibirlas:
“Don Othón P. Blanco sin pensarlo
construyó un pequeño pero enorme pedazo de
la patria mexicana que hoy a cien años es orgullo
de fortaleza nacional y soberanía; por ello en el
centenario de nuestra ciudad, no puede haber mejor espacio
universal para que sus cenizas reposen en el profundo reconocimiento
y orgullo de los chetumaleños que sabrán honrarlo
como el honor a México, es la síntesis de
origen y a la vez la mayor esperanza para un gran futuro
de Chetumal”.
En hora buena por esta disposición que con toda
seguridad la sociedad aplaude y ahora David Gómez
Castillo coordinador y entusiasta de estos eventos tendrá
más espacio para esos festivales folklóricos
y como se señala al principio se retoma una costumbre
porque la explanada de la Bandera fue y seguirá siendo
el sitio tradicional de los chetumaleños donde amenamente
les gustaba y sigue gustando asistir; quizá también
puedan rescatarse aquellas “retretas” (audiciones
musicales) amenizadas por la Banda de Música del
gobierno del territorio antes hoy del Estado, que se realizaban
los martes, jueves y sábados de 19:00 a 22:00 horas
de la noche.- Claro cuando existía el desaparecido
parque Hidalgo. Lo moderno puede combinarse con el pasado;
hago votos porque así sea y acertado sería
se instalen algunas bancas alrededor del kiosco como en
antaño para comodidad de los asistentes. Ha surgido
un pero con este cambio; este “pero”. En mi
próxima crónica lo detallaré.
IAHM.-Chetumal, Q. Roo
Diciembre de 2004.