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Crónica Citadina
Por Ignacio A. Herrera Muñoz

Ramón F. Iturbe...

Publicado el 2010-06-14. 

Con motivo de considerarse este año significarlo por cumplirse 200 años del inicio de la Independencia Nacional y cien del estallido de la Revolución Social Mexicana es oportuno revisar las páginas de la historia de México y aprovechar dar a conocer nombres de héroes al igual que de caudillos quienes tuvieron participación en esas luchas armadas.


Aquí en nuestra ciudad capital hay nombres en calles de próceres por lo general de quienes fueron y el porqué de que su nombre lleve determinada calle. Por ejemplo el del general Ramón F. Iturbe cuyos datos de vida y acciones revolucionarias algunos desconocen.


El senado de la república, por conducto de su presidente el señor licenciado Rafael Murillo Vidal, colgó en el pecho del divisionario Ramón F. Iturbe, la medalla de honor Belisario Domínguez.


Conmemoró así el Cuerpo Legislativo el 52 aniversario del sacrificio del prócer chiapaneco.


Iturbe, con naturalidad y gallardía, musitaría un poco después, en el momento de su discurso:


“No creo haber hecho nada que lo merezca”.


Toda su vida ha sido así, sencilla, ponderada, integralmente patriótica, y en los anales de su época revolucionaria de gran héroe que defendió la causa de la Revolución en forma brillante y poco común entre los hombres que fueron a luchar contra el enemigo, se recuerda que en la defensa de Topolobampo Ramón F. Iturbe tuvo hazañas heroicas que lo inmortalizaron entre propios y extraños al ser conocidas por varios compañeros de armas que lo acompañaban y que no tenían ni siquiera idea de su heroicidad.


No obstante su larga vida en el batallar de la Revolución, don Ramón F. Iturbe sigue siendo el hombre ponderado y sencillo, todo caballerosidad, que siempre está dispuesto a servir a los suyos y a aquellos que se le acercan a tocar las puertas de su corazón.


Ya lo hemos dicho una y mil veces que entre los estados que mayores contingentes dieron al movimiento maderista, se encontró Sinaloa y el jefe que más se distinguió en aquella región fue Ramón F. Iturbe.


De edad juvenil, toda vez que apenas si tenía veinte años, Iturbe se aprestó a cumplir las órdenes de Madero y no obstante la vigilancia y persecución de que fue objeto en Culiacán, se lanzó a la lucha exactamente la noche del viernes 30 de noviembre. Iturbe había hecho estudios en el Colegio Rosales y trabajaba en el comercio cuando llegó la fecha de hacerse militar. Para ello contaba con la fuerza de sus convicciones revolucionarias y un valor a toda prueba. Desde un principio se vio que tenía facultades para organizar y mandar hombres. Comenzó con 17 soldados y en poco tiempo se encontró al frente de un regimiento. Peleó en varias plazas de Sinaloa y se introdujo al estado de Durango, donde tomó la plaza de Topia. El señor Madero lo felicitó por sus triunfos y lo tuvo entre sus jefes predilectos.


Después del cuartelazo de 1913 Iturbe, ya con el grado de general, se incorporó al constitucionalismo y colaboró en la exterminación de federales en el norte de Sinaloa. Se distinguió en muchas acciones de guerra y sobre todo en la toma de Culiacán. El general Obregón le cita con elogio en el parte oficial de ese hecho de armas que dio al constitucionalismo la capital de Sinaloa. En la página 132 de Ocho mil kilómetros en campaña, Obregón dice: “El general Iturbe, con el celo y actividad que le son reconocidos, cuidaba empeñosamente del exacto cumplimiento de las disposiciones”. Y al referir la forra en que dispuso el plan de ataque a Culiacán, cita en este orden a los generales que con él colaboraron: “Ramón F. Iturbe, Manuel M. Diéguez y Benjamín Hill”. El parte de la toma de Culiacán, rendido al primer Jefe por Obregón, tiene la fecha de 23 de noviembre de 1913.


En las campañas de Sinaloa de 1913 y 1914, Ramón F. Iturbe había logrado sobresalir entre generales muy ameritados y de gran relieve, como fueron Juan Carrasco, Ángel Flores, Manuel Mestas y Macario Gaxiola. Cuando Obregón dispuso que las fuerzas sinaloenses siguieran sosteniendo el sitio de Mazatlán, mientras el cuerpo del Ejército del Noreste avanzaba al sur, expidió una orden el 17 de mayo de 1914 para que el general Ramón F. Iturbe se hiciese cargo de aquella comisión. En esa orden, la número 1261, le decía: “No tengo que hacer a usted ninguna recomendación especial porque el celo con que siempre ha sabido usted cumplir con su deber es una garantía de acierto”.


Poco tiempo después Iturbe rendía el parte de la toma de Mazatlán por las tropas constitucionalistas.


Es inconcuso que los hechos anteriores dan una demostración plena de lo que fue Ramón F. Iturbe en todos los anales de la vida revolucionaria de nuestro país. Sería interminable señalar uno por uno de los hechos militares en los cuales el general Iturbe tuvo parte principalísima, pues son tan prolíficos en todos los lugares donde el general Iturbe operó, que en verdad lo colocan entre los primeros generales del movimiento revolucionario de nuestro país.


Ha sido para nosotros de mucho agrado que el Senado de la República reconozca los méritos de este gran caballero del ejército revolucionario de nuestro país y lo haya condecorado con la más grande presea que otorga la mencionada institución como es la Belisario Domínguez, otro héroe, otro caballero y otro patriota que supo estar a la altura de su deber en los momentos más difíciles de nuestra patria.


Unidos en pensamiento, ya que estuvieron en su época en una acción cada uno en su lugar, merecen el respeto, la admiración y el cariño de todos los mexicanos que deben tomarlos como guía y orientación de lo que es un patriota que sabe defender la libertad, Belisario Domínguez en el Senado de la República, y Ramón F. Iturbe en los campos de batalla.


Así como el nombre de estos personajes deben como didáctica escolar poner como ejemplo de investigación a los alumnos en la asignatura de sociales. Un ejercicio que bien podría denominarse: “El porqué del nombre de mi calle”.


Es una reflexión muy particular como maestro el cual sigo siendo.


IAHM.- Chetumal Quintana Roo

Junio de 2010

ignacio-herrera@hotmail.com



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