| Crónica
Citadina
Por Ignacio
A. Herrera Muñoz Ignacio A. Bravo... Jefe político de Quintana Roo.Publicado el 2010-06-21.
Parte de la historia de la entidad cuando se inicia su administración políticamente como territorio federal es ignorada.
Aprovechando la nobleza de este espacio informativo citaré algunos de los nombres de esos personajes quienes fueron designados para administrar esta entidad primero como jefes políticos: El primero según registros históricos fue el general José María de la Vega estando en Punta Allen, de ahí que algunos investigadores han apuntado que esta punta geográfica del entonces territorio de Quintana Roo, fue la primera capital.
El segundo jefe político y después gobernador como lo escribe el historiador chetumaleño Juan Álvarez Coral se le atribuye al General Ignacio A. Bravo : Ahora bien algunos se preguntarán ¿Quién fue Bravo?.
Nació en Guadalajara Jalisco, en el año de 1835. Hizo su carrera militar en el arma de artillería, logrando los ascensos por riguroso escalafón. Llega al grado de General de Brigada el 27 de noviembre de 1884, y a divisionario el 12 de mayo de 1903. Fue jefe de las zonas militares 10ª y 11ª.
Desde la “campaña de Yucatán” para combatir a los indios sublevados en Quintana Roo, Bravo se distinguió por sanguinario y cruel. En la toma de Chan Santa Cruz, consumada el 3 de mayo de 1901, su consigna fue la sola palabra muerte. Tan sólo se salvaron de ella los nativos que huyeron a la selva.
Estableciendo su cuartel general en Chan Santa Cruz, a cuyo nombre añadió el propio: “de Bravo”, se dio a su transformación con el propósito de hacer de ella una población moderna. Mandó construir edificios de mampostería, introdujo la luz eléctrica y vía férrea, etc. Lamentablemente, todo ello a costa de la explotación y sacrificio de los indios. El tendido de la vía, en especial, les costó la vida a decenas de estos inocentes.
Fue el primer jefe político y después gobernador de Quintana Roo y, desde luego, quien peor memoria dejó en la historia de la entidad. Gobernó el territorio de 1902 a 1912, distinguiéndose por el trato inhumano dado a los naturales. Su fiereza diezmó sistemáticamente a los pobladores de Chan Santa Cruz, Vigía Chico y Bacalar. Por “quítame esta pajas” mandaba azotar, pasando al asesinato bestial a la primera muestra de inconformidad del azotado o sus familiares y amigos. Cruel, de carácter violento e incontenible, jamás hizo prisioneros: mandaba matar al vencido, prófugo o inconforme, llegando a los peores extremos, como quemar vivas a sus víctimas.
En todos esos combates, los mayas, en número de mil quinientos, aproximadamente, opusieron viva y tenaz resistencia defendiendo su campo palmo a palmo, derribando árboles para obstruir el paso y parapetándose tras fuertes y escalonadas trincheras, a pesar de las cuales sufrieron bajas considerables tanto que preocuparon seriamente a su jefe principal, el general Juan Llamá, su gobernador. Pero en cambio del armamento superior que los expedicionarios usaban, y que les daba notoria ventaja sobre los insurrectos, es aterradora la cifra de los soldados de la República que sucumbieron a las enfermedades y privaciones en ese largo y doloroso calvario de Peto a Chan Santa Cruz, población a la que entraron, por fin, victoriosamente el general Bravo y las fuerzas a su mando, sin disparar un solo tiro, pues se hallaba enteramente desierta, el 3 de mayo de 1901, o sea tres años después de haberse reiniciado formalmente las operaciones sobre los nativos sublevados.
Estimando grandioso el triunfo del general Bravo, el gobierno de Yucatán impuso a la vencida y humillada Chan Santa Cruz el nombre de Santa Cruz de Bravo, el 10 de junio de 1901, mientras los indómitos nativos, replegados al fondo de los bosques, mantenían vivo su odio en contra de los que, según se les había hecho creer, eran los mismos que en las épocas aciagas de la Colonia les arrebataban tierras y patrimonio, y los mismos que posteriormente usároslos como carne de cañón en las contiendas comarcanas y siguieron haciendo escarnio de todos sus derechos.
Por su fidelidad al régimen de Porfirio Díaz fue relevado de su cargo en septiembre de 1912, al triunfo de la Revolución. El presidente Madero mandó para sustituirlo en la gubernatura de Quintana Roo al general Manuel Sánchez Rivera.
Vuelve a aparecer en escena en el levantamiento del usurpador Huerta. En 1913, al mando de tropas federales lucha contra Villa en Torreón. Posteriormente, el 12 de marzo de 1914, es nombrado comandante militar de la plaza, en la ciudad de México. Al entrar en vigor los “Tratados de Teoloyucan” en 1914, y ser licenciadas las fuerzas federales, emigra a El Paso, Tex., donde muere el 11 de abril de 1918. Tristemente Ignacio A. Bravo fue un gobernante de malos recuerdos. Pero este personaje forma parte de Quintana Roo. El nombre de Santa Cruz de Bravo fue sustituido por el del defensor de los mayas: “Felipe Carrillo Puerto”.
IAHM.- Chetumal Quintana Roo
Junio 2010
ignacio-herrera@hotmail.com
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