| Crónica
Citadina
Por Ignacio
A. Herrera Muñoz Espacios deportivos... Remembranza pretérita...Publicado el 2010-07-13.
Se guardan en la memoria colectiva y están registrados en apuntes de ayer, como también consta en archivos particulares de muchos ciudadanos la actividad deportiva, los escenarios donde inicialmente se desarrollaban los deportes practicados en esta ciudad.
A pesar de las inconveniencias y escasez de urbanización en las instalaciones deportivas en un principio, resalta desde las primeras décadas en la vida de este lugar la práctica de dicha actividad.
Sus albores se manifestaron primero entre los castrenses de los batallones que se establecían en la plaza para resguardarla durante la revolución; hay registros de que el primer espacio deportivo que funcionó en Payo Obispo fue denominado “José C. Colorado“ ahí durante su estancia el 36 batallón construyó un “Court de tenis”… posteriormente en 1936 toda esa área se convirtió en el parque “Nigromante” el cual desde su aparición los chetumaleños lo denominaron “Parque de los Caimanes” como hasta la fecha, debido a los cuatro saurios que lucía en cada esquina de la fuente, esculpidos por el artista “Rómulo Rozo”; alegorías artísticas desaparecidas sin rastros de cómo y dónde acabaron. Conforme la población crecía y habiendo surgido en Payo Obispo las escuelas primarias Francisco I. Madero y la Belisario Domínguez, los maestros fortalecían el deporte; entre la juventud tanto varonil y femenil prevalecía el empeño espontáneo por la dedicación deportiva y las asociaciones culturales que fueron muy significativas en este lugar. Equipos conformados por jóvenes de la sociedad cuyos encuentros dominicales eran motivo de espectáculo chetumaleño.
Aunque no había en un principio estadios o campos debidamente acondicionados para su desempeño los habitantes por iniciativa propia, principalmente la chamacada y la juventud convertían espacios en campos llaneros que hasta la fecha son recordados por algunos ahora ciudadanos mayores que participaron en esos juegos de barriada.
Así tenemos los sitios convertidos para centro futbolero del telégrafo, el de barrio Bravo, en los Caimanes; Al construirse el hotel “Los Cocos” contó con una gran extensión de terreno por ser una manzana completa lo que se pretendió ocupar; se construye una cancha de tenis en donde por lo general practicaban ese deporte los empleados de gobierno y se utilizó una porción como campo deportivo donde se realizaron torneos infantiles escolares primero y luego eventos de softbol varonil y femenil. No se pueden omitir en estos recuerdos aquellos pequeños claros dentro de la vegetación que sirvieron para encuentros entre los grupos de la Belisario, precisamente detrás de ella lugar que ocupa ahora CAPA; como también el improvisado lugar deportivo al lado poniente del aljibe “Lázaro Cárdenas” sobre la calle Francisco de Montejo (Belice); un lugar escogido por los del “barrio del cerro” para contender deportivamente por las tardes. Al igual que los anteriores señalados los guardo en la mente y seguro algunos contemporáneos también.
Así en los recuerdos de ayer afloran esos tiempos cuando el deporte era la principal diversión para los habitantes de este lugar como lo consignan documentos y fotografías de las décadas del siglo pasado.
Al entrar en servicio la explanada de la bandera se convirtió en la primera cancha de basquetbol, lugar donde se desarrollaron aguerridos encuentros inclusive internacionales ya que los militares ingleses apostados en Belice venían a contender con los chetumaleños y cuando se conformaba un cuadrangular asistían los estados de Campeche y Yucatán.
Esa afición tan acendrada de aquellos tiempos como que se ha perdido en algunos deportes.
Ahora cierto, hay ligas deportivas muy activas en la zona rural y urbana más cabe recordar que las primeras manifestaciones de encuentros principalmente de béisbol fueron promovidas por los maestros rurales cuando éstos, tenían que vivir en la comunidad y parte de su actividad era fomentar el deporte y procuraban promover el acondicionamiento de un campo deportivo entonces para béisbol y se hacían eventos entre comunidades los sábados o domingos; era día de fiesta para el poblado sede… porque después del juego había comilona… ese era el compromiso entre los poblados de la ribera… claro en algunas ocasiones la pasión se desbordaba y si el pueblo sede perdía echándole la culpa al ampayer por favoritismo al visitante, no había comida y a veces hasta corrediza… Era parte del show que muchos maestros que anduvimos en esos poblados cuando se encontraban a la orilla del río Hondo recordamos; no habían trofeos, eran juegos pactados de maestro a maestro para alegrar ese día su comunidad. El deporte en la primera escuela primaria en un inicio fue atendido voluntariamente por militares en lo que respecta a educación pre-militar donde se incluía la activad deportiva; Posteriormente se convierte en responsabilidad de los maestros. Existen antecedentes que desde Payo Obispo las mujeres eran muy participativas deportivamente en softbol y basquetbol; equipos representativos de clubes y casas comerciales.
Está en la mente de muchos ciudadanos quienes recuerdan cuando estudiaban en las únicas primarias que hasta los años cincuenta funcionaban: “La Belisario”, “La Obregón” y la Particular “Hidalgo” que bajo la dirección del entonces maestro de educación física Florencio Oliva Gorostiza, hombre equipo que coordinaba los deportes, no solo escolares sino también organizaba equipos con jóvenes de la localidad y hacia eventos con agrupaciones y elementos militares cuando sólo había una compañía fija y un sector militar. Aquella afición desbordante en la explanada de la bandera en los encuentros de basquetbol; los juegos de futbol que se verificaban ahí donde ahora está el ICOJUDE; los juegos de softbol que se realizaban en el campo del hotel “Los Cocos” donde hoy se encuentran edificios comerciales y el banco SANTANDER; una pasión y entrega de los contendientes formados por las dependencias de gobierno, como Salubridad, Agricultura, Hacienda, Magisterio, por nombrar algunos; aquellos partidos de béisbol inolvidables, como los que se realizaban en el primer estadio que se construyó durante el gobierno de don Margarito Ramírez: el “Ignacio Zaragoza”, entre equipos de béisbol, “55 batallón”, “Sector Naval”, “Bacalar”, “Kilómetro 71”, “Calderitas”, “Abejas de Quintana Roo”, “Sección 25”, “Monterrey”, “Chetumal”, “MICRO”, “Corona”, “Jalisco”: sin olvidar a fundadores considerados pioneros como don Demetrio Yeladaqui, Pascual Cruz Burgos, Antonio Handall Marzuca, Humberto Correa Marrufo recordado como “Ala”, Gilberto Maldonado, Idelfonso “Tito” Vázquez, por rememorar algunos ya que existe una vasta lista de deportistas y promotores destacados en la transición de esta ciudad. El “Ignacio Zaragoza” fue espacio de acalorados encuentros varoniles y femeniles de sofbol y béisbol entre locales y vecinos de la entonces Colonia Británica. Ahí también en una ocasión durante el gobierno de Aarón Merino Fernández se realizaron encuentros de la Liga Peninsular al obtenerse la franquicia de esa única temporada de un equipo que figuró con el nombre de “Chetumal”.
En la actualidad existe una Institución dedicada a las actividades deportivas, el ICOJUDE; hace una gran labor, pero entre los habitantes como que está ausente la afición desbordante que en un tiempo prevaleció surgida primero en aquellos campos llaneros, lugares antes descritos, equipos formados a veces por la misma iniciativa de los jóvenes y personas adultas… conjuntos femeniles que atraían a la sociedad… Allá en las “Casitas” cuando surgió en los años sesenta la primera cancha deportiva dentro de la “escuelita” como en un tiempo le llamaron a la “Francisco I. Madero”, éste espacio a iniciativa de maestros y padres de familia quienes con alumnos mayores en jornadas sabatinas la construyeron dirigidos por el maestro de albañilería de la misión cultural número 56, fue un lugar muy concurrido por las noches en campeonatos de voleibol femenil y varonil que ahí se realizaban; ahora luce un domo en el cual realizan torneos infantiles, juveniles y hasta de la tercera edad.
Existen ahora suficientes instalaciones deportivas, pero como que le falta esa afición y pasión de antaño; quizá por la falta entonces de otros centros recreativos que ahora funcionan en esta ciudad, el deporte resaltaba.
Son épocas de ayer inolvidables, guardadas todavía en la memoria colectiva… las cuales no deben ser omitidas ni discriminadas en nuestra vasta historia citadina. Porque son raíces imborrables de las que se derivó lo que ahora existe.
IAHM.- Chetumal Quintana Roo
Julio 2010
ignacio-herrera@hotmail.com
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